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05 Colombia en biografía
UIS Stereo

La nacionalización de los símbolos de Colombia

Sábado 15 de marzo de 20142.466 palabras unos 12 minutos de lectura

La pregunta de hoy

Colombia es, desde hace dos siglos, una sociedad nacional. Toda nación en la sociedad mundial de las naciones requiere símbolos de auto reconocimiento, necesarios para su identificación y para el reconocimiento de sus nacionales. Así que la pregunta de hoy es: ¿cuál es el origen de los símbolos nacionales de Colombia?

Mi respuesta es la siguiente:

1º. BANDERA DE LA NACIÓN:

Al aprobar la Ley fundamental de Colombia, el 17 de diciembre de 1819, el Congreso de Venezuela reunido en Angostura determinó en su décimo artículo que el pabellón de la nueva nación sería, mientras se reunía el congreso constituyente, el que hasta entonces tenía Venezuela, en razón de “ser más conocido”. Pero ¿cuál era esa bandera tan conocida en Venezuela? La respuesta es: la bandera tricolor (amarillo, azul y rojo) que Francisco de Miranda y Lino de Clemente pusieron, el 9 de julio de 1811, a la consideración del Congreso de Venezuela que cuatro días antes había declarado la independencia respecto de la monarquía. El ancho de cada banda de color iba decreciendo, de modo que la amarilla era más ancha que la azul, y esta era más ancha que la roja. Aprobado el diseño por el congreso venezolano, fue desplegada esta bandera por primera vez en el cuartel de San Carlos y en la plaza mayor de Caracas, el 14 de julio de 1811.

El Congreso de Colombia que se reunió en la Villa del Rosario de Cúcuta mantuvo en su sesión del 26 de junio de 1821 la tradición venezolana del pabellón tricolor, a propuesta del diputado José María del Castillo Rada, apoyada por el presidente del congreso, José Ignacio de Márquez. La aprobación de la nueva Ley fundamental de unión de los pueblos de Colombia, el 12 de julio siguiente, confirmó en su undécimo artículo que el pabellón de Colombia sería el mismo que hasta entonces había usado Venezuela, es decir, el tricolor amarillo, azul y rojo, con ancho decreciente de las tres bandas de color distinto.

Cuando el experimento de la primera República de Colombia terminó, al finalizar la década de 1820, la convención constituyente de la Nueva Granada decretó, el 15 de diciembre de 1831, que no se haría ninguna novedad en la bandera, pero la Legislatura de 1834 reformó el sentido de las bandas. Pío Domínguez fue contratado para dibujar la propuesta del nuevo pabellón, acogido por la ley del 9 de mayo de 1834, que invirtió la disposición de las bandas del tricolor, pues el artículo 6º determinó que los colores nacionales de la Nueva Granada se distribuirían en tres fajas verticales iguales que se alejarían del asta en el siguiente orden: rojo, azul y amarillo. El escudo de armas sería inscritas en el centro de la faja azul.

Esta bandera de fajas verticales y colores en orden invertido continuó usándose en la Nueva Granada hasta 1861, cuando la guerra civil llevó provisionalmente a la presidencia al general Tomas Cipriano de Mosquera, un bolivariano fiel a la memoria del Libertador, quien impuso el nuevo orden federal de los Estados Unidos de Colombia. La recuperación del nombre de Colombia se acompañó de la restauración de la bandera original que había tenido la primera República de Colombia, con lo cual el decreto del 26 de noviembre de 1861 dado por este general restauró los tres colores en su orden primitivo y su disposición en fajas horizontales, siendo de nuevo la faja amarilla el doble de ancho de las otras dos. En el centro de la bandera se inscribió el viejo escudo de armas de la Nueva Granada que había sido conservado por la Confederación Granadina, pero ahora con el lema “Estados Unidos de Colombia” en la parte superior. El régimen federal fue simbolizado en la parte inferior por nueve estrellas plateadas de ocho rayos, sobre campo de gules, una por cada uno de los nueve estados soberanos de la Unión Colombiana.

La estabilidad de la bandera en la historia posterior de la República de Colombia fue mantenida por el decreto 861 (17 de mayo) de 1924 y finalmente por la ley 12 del 29 de febrero de 1984:

Artículo 2º.- Los colores nacionales de la República de Colombia, amarillo, azul y rojo, continuarán distribuidos en el pabellón nacional en tres fajas horizontales, de las cuales el amarillo, colocado en la parte superior, tendrá un ancho igual a la mitad de la bandera, y los otros dos, en fajas iguales a la cuarta parte del total, debiendo ir el azul en el centro.

2º ESCUDO DE LA NACIÓN:

El Congreso general de Colombia aprobó, en la sesión extraordinaria nocturna del 4 de octubre de 1821, que el diseño que tendría en adelante el escudo de armas de la nación colombiana sería el siguiente:

Artículo 1°. Se usará en adelante, en lugar de armas, de dos cornucopias llenas de frutos y flores de los países fríos, templados y cálidos, y de las fasces colombianas, que se compondrán de un hacecillo de lanzas con la segur atravesada, arcos y flechas cruzados, atados con cinta tricolor por la parte inferior.

Finalizada la experiencia colombiana en 1830, los tres nuevos estados nacionales que resultaron de la disolución de Colombia procedieron a diseñar sus respectivas armas, iniciando un proceso de diferenciación simbólica notable, más o menos estable. El Estado de la Nueva Granada adoptó el suyo por la ley tercera del 9 de mayo de 1834, que según el diseño ordenado al dibujante Pío Domínguez fue un escudo dividido en tres fajas horizontales: la superior, sobre campo azul, llevaría una granada de oro abierta y con sus granos color rojo, con el tallo y las hojas de oro, para mantener vivo el recuerdo de su nombre original. En cada uno de sus lados estaría una cornucopia de oro inclinada, de modo que la del lado derecho vierte hacia el centro monedas, y la del lado izquierdo vierte frutos tropicales, para simbolizar la riqueza de sus minas y la feracidad de sus tierras. En la faja de en medio, cobre campo de color de platina, estaría un gorro frigio rojo enastado en una lanza, para simbolizar la libertad y el metal precioso propio del país. Y en la faja inferior se representaría el Istmo de Panamá de azul, sobre los dos océanos ondeados de plata, y en cada uno de ellos un navío de negro con las velas desplegadas, todo para indicar la importancia de este lugar, “parte integrante de la República”. Este escudo estaba sostenido en la parte superior por una corona de laurel verde que pendía del pico de un cóndor con las alas desplegadas. En una cinta ondeante, asida del escudo y entrelazada en la corona, se inscribía con letras negras sobre oro el mote “Libertad y Orden”. Todo el escudo descansaría sobre un campo verde, adornado de algunas plantas menudas.

3º. HIMNO NACIONAL

Después de muchas propuestas de himno nacional que no tuvieron fortuna entre el público, el que hoy tenemos se originó por la iniciativa de don José Domingo Torres, un sencillo empleado público aficionado a organizar certámenes cívicos. Con ocasión de la velada del 11 de noviembre de 1887 en homenaje a la independencia de Cartagena escogió de su álbum de recortes de prensa un poema del presidente Rafael Núñez y se lo llevó a un maestro de música, el inmigrante italiano Oreste Sindici, para que le pusiera una música patriótica. Este escribió la partitura original en si bemol para canto y piano, que fue estrenada en el Teatro Variedades de Bogotá en la fecha indicada. Por su éxito fue editada esta partitura el año siguiente en la imprenta de La Luz, y en este mismo año de 1888 el instrumentalista francés Augusto Patin le hizo el primer arreglo para banda en fa mayor. La versión oficial que hoy se canta en el país fue adoptada oficialmente por el Gobierno Nacional desde 1946 y proviene de las transcripciones para banda sinfónica y militar que hizo el maestro José Rozo Contreras, natural del municipio norte santandereano de Bochalema, quien además escribió la partitura en Do Mayor para facilitar su canto por los escolares del país.

Un himno de una nación con once estrofas de 8 versos, intermediadas por un coro de 4 versos que se repite dos veces, es un imposible desde el punto de vista de su interpretación por los nacionales. La interpretación completa del himno que grabó la Banda Sinfónica Juvenil de Cundinamarca tiene una duración de 17 minutos. Así que lo usual es cantar el coro con una estrofa elegida.

La primera grabación del himno fue la versión instrumental que interpretó la Lira Antioqueña, dirigida por el compositor bogotano Emilio Morillo, en la Casa Disquera Columbia. Fue grabada en Nueva York el 20 de julio de 1910, conmemorativo del primer centenario de la independencia. Cuatro meses después, en noviembre de 1910, se realizó en la casa disquera Víctor una segunda grabación instrumental interpretada por la banda que dirigía el trombonista estadounidense Arthur Pryor. El 20 de diciembre de 1910, en la misma casa Víctor de Nueva York, se grabó la primera versión cantada del coro y la primera estrofa, interpretada por la soprano colombiana Emilia Sánchez. En el año 1929 el tenor italiano Tito Schipa grabó su interpretación de las primeras cuatro estrofas en Nueva York. Desde entonces se ha grabado decenas de interpretaciones del himno, pero entre todos ellas brillan por su calidad las interpretaciones del barítono Carlos Julio Ramírez y del tenor lírico Víctor Hugo Ayala.

El documento

Pese a los cambios en los detalles exteriores y en la dirección hacia la que mira el cóndor, la estabilidad del diseño del escudo de armas de 1834 en la historia de los entes políticos llamados Nueva Granada, Confederación Granadina, Estados Unidos de Colombia y la actual República de Colombia hizo tradición. Por ello las leyes posteriores no fueron sino confirmaciones y precisiones del diseño de 1834, tal como lo hicieron el artículo 5º del decreto 861 de 1924 y posteriormente la ley 12 del 29 de febrero de 1984, que rige hasta nuestros días, pese a que el departamento de Panamá se separó en 1903:

Artículo 3º.-El escudo de armas de la República tendrá la siguiente composición: el perímetro será de forma suiza, de seis tantos de ancho por ocho de alto, y terciado en faja. La faja superior, o jefe en campo azul lleva en el centro una granada de oro abierta y graneada de rojo, con tallo y hojas del mismo metal. A cada lado de la granada va una cornucopia de oro, inclinada y vertiendo hacia el centro, monedas, la del lado derecho, y frutos propios de la zona tórrida, la del izquierdo. La faja del medio, en el campo de platino, lleva en el centro un gorro frigio enastado en una lanza. La faja inferior, representativa de la privilegiada situación geográfica del país, quedará como figura actualmente en nuestro escudo. El escudo reposa sobre cuatro banderas divergentes de la base, de las cuales las dos inferiores formarán un ángulo de noventa grados, y las dos superiores irán separadas de las primeras en ángulos de quince grados; estas van recogidas hacia el vértice del escudo. El jefe del escudo está sostenido por una corona de laurel pendiente del pico de un cóndor con las alas desplegadas que mira hacia la derecha. En una cinta de oro asida al escudo y entrelazada a la corona, va escrito en letras negras mayúsculas el lema Libertad y Orden.

El actual diseño modernizado del escudo fue encargado por la primera administración de Álvaro Uribe Vélez al publicista Carlos Duque y rige desde el año 2002 pues fue confirmado por sentencia del Consejo de Estado.

El personaje

El himno nacional de Colombia está ligado a dos personajes:

Rafael Núñez, nacido en Cartagena el 28 de noviembre de 1825, y fallecido en esa misma ciudad, en la Casa del Cabrero de su esposa Soledad Román, en 1894. Fue presidente de Colombia entre 1880 y 1888 y es la figura paradigmática de la experiencia nacional conocida como la Regeneración.

Oreste Sindici, nacido en Ceccano, Italia, el 31 de mayo de 1828, quien vino a Bogotá en 1864 como primer tenor de la compañía de ópera de Luisa Visoni, donde fundó en 1866 un hogar con la soprano bogotana de padres franceses Justina Jannaut, y se dedicó a la enseñanza del canto en las escuelas públicas y en el seminario conciliar, así como a la composición de música para niños y para las iglesias, hasta su muerte, acaecida el 12 de enero de 1904.

Conclusión

Escudo de armas, pabellón, himno y fiestas conmemorativas son todos elementos del lenguaje de cada nación particular. Y como todos los lenguajes, son resultados de procesos sociales de larga duración. La nacionalización de los elementos del lenguaje patriótico comienza con varias opciones singulares posibles, de origen anónimo o conocido, que mediante la fuerza social de una voluntad política reducen las posibilidades y las van generalizando. El experimento colombiano de 1820 legó la posibilidad propuesta por Francisco de Miranda para el pabellón tricolor, gracias a la confirmación del Libertador. Era imposible el legado del escudo de armas, si bien se mantuvo en los primeros años de los tres estados epígonos. El legado de la festividad de san Simón solo fue aceptado en Venezuela hasta nuestros días, pero en cambio el de las originales fiestas decembrinas fue desechado en los tres nuevos estados de origen colombiano. Pero, pese a las diferenciaciones simbólicas acaecidas en los dos siglos republicanos, hay que reconocer en el pabellón tricolor la persistencia de cierto “espíritu colombiano”, por no decir “espíritu bolivariano”, en los lenguajes de las naciones granadina, venezolana y ecuatoriana. El éxito social de la letra de Rafael Núñez y de la música de Oreste Sindici, comparado con otras canciones patrióticas anteriores, se debió a dos factores: a la impresión de la partitura inmediatamente después de su estreno de noviembre de 1887, y al prestigio social del presidente Núñez. Pero las once estrofas originales lo hacían impracticable. Fue necesario poner la partitura en Do Mayor y reducir el tamaño al coro y a la primera estrofa para facilitar su nacionalización.

Música:

  1. Segunda grabación del himno nacional, en la casa Víctor de Nueva York, interpretado durante el mes de noviembre de 1910 por la banda que dirigía el trombonista estadounidense Arthur Pryor.
  2. Interpretación del tenor italiano Tito Schipa grabada durante el año 1929 en la casa Víctor de Nueva York. Cuarta estrofa. Desde 5:28 a 6:55.
  3. Interpretación de la Orquesta Sinfónica de Colombia, la Coral Bach y del tenor Luis Carlos García, bajo la dirección del maestro Olav Roots. Coro y segunda estrofa.
  4. La versión oficial del 2014:

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=SrvKADxxsqg

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Guión radial emitido por UIS Stereo. Del archivo personal de Armando Martínez Garnica.