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09 Colombia en biografía
UIS Stereo

La entrevista de Guayaquil

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La pregunta de hoy

El 26 de julio de 1822 se realizó en Guayaquil una entrevista entre el Libertador presidente de Colombia, el general Simón Bolívar, y el Protector del Perú, el general José de San Martín. Se insistió mucho en que había sido secreta y a puerta cerrada, sin testigos. Pero el tema de la entrevista ha sido la pregunta que ha permitido especular a muchos novelistas, pese a que los guayaquileños siempre insistieron que había sido el de la incorporación de su provincia a una nación vecina, es decir, al Perú o a Colombia, y en ella el Libertador le había ganado de mano al protector del Perú. Es así que la pregunta de hoy es la siguiente: ¿Cuál fue el tema principal de la entrevista de Guayaquil?

Mi respuesta es la siguiente:

El informe reservado que el secretario general del Libertador, el general José Gabriel Pérez, escribió tres días después para el intendente de Guayaquil, el general Antonio José de Sucre, es la mejor respuesta porque estuvo presente en la entrevista. Y la lectura de ese informe demuestra claramente que el tema principal no fue la incorporación de Guayaquil a Colombia o al Perú, pues para ese momento ya la ocupación de Guayaquil por las tropas colombianas había resuelto cualquier duda, y porque la totalidad del Colegio Electoral de esa provincia ya tenía decidido hacerlo legalmente, como ocurrió por unanimidad el 31 de julio siguiente, tras lo cual los guayaquileños pasaron a jurar la obediencia a la Constitución colombiana que había sido aprobada en la Villa del Rosario de Cúcuta en 1821.

En consecuencia, el tema principal de la entrevista fue el de la independencia absoluta del Perú, pues los oficiales de San Martín solo ocupaban en ese entonces la plaza de Lima. Y como consecuencia de esta entrevista decidió el general San Martín marcharse a Francia, mientras que el general Bolívar ingresó con las tropas colombianas al Perú y terminó liberándolo, así como a la real audiencia de Charcas, que convertiría en la nueva República de Bolivia.

Otra prueba de esa decisión es la orden que el mismo secretario general del Libertador comunicó al intendente de Quito desde el Cuartel General de Cuenca, el 11 de setiembre siguiente, en la que se dice lo siguiente:

“Señor General.

S.E. el Libertador, que no ha dejado de pensar un instante en la suerte del Perú desde que tuvo la entrevista en Guayaquil con el general San Martín y que ha tomado muchos informes sobre el verdadero estado militar de aquella Nación, está lleno de inquietud y de temor por el éxito de la presente campaña. S. E. que tiene en su corazón los intereses todos de la América Meridional y que toma tanto por ellos como por Colombia, cree de su deber ponerse en una actitud muy respetable para poder rechazar, o invadir a los enemigos del Perú siempre que obtengan algún suceso favorable sobre el general San Martín. Cree también que estas medidas deben tomarse con toda anticipación sin esperar a que el momento y las circunstancias urjan y entorpezcan el orden y tino con que deben ejecutarse. Así es que S.E. quiere que desde este momento se obre con la misma actividad que si hubiera ya llegado el caso que teme y previene a V.S. que las gorras y zapatos que manda construir en Ambato se fabriquen a la mayor brevedad; que todos los veteranos que existan en ese departamento dispersos se recojan y reúnan, y que se tome sus medidas preparatorias para tener prontos cuatro mil hombres en ese Departamento el día que S.E. los pida.

V.S. sabrá cual es la prudencia y tino que debe emplearse en la ejecución de estas medidas y S. E. me manda recomendarlas.

Dios guarde a V. S.

José Gabriel Pérez.”

El documento

Cuartel General en Guayaquil a 29 de julio de 1822 – [Año] 12.

Al señor Yntendente del Departamento de Quito [Antonio José de Sucre]

Señor General.

Tengo el honor de participar a V. S. que el 26 a las 9 de la mañana entró en esta ciudad S. E. el Protector del Perú.

El Protector luego que vio a S. E. el Libertador a bordo del Buque que lo conducía le manifestó del modo más cordial los sentimientos que le animaban de conocer al Libertador, abrazarle y protestarle una amistad íntima, sincera y constante. Felicitó a S. E. el Libertador por la constancia admirable en la causa que defiende en medio de las adversidades que ha experimentado y por el triunfo que ha coronado su heroica empresa, en fin el Protector manifestó a S. E. de todos modos su amistad colmándole de elogios y de exageraciones lisonjeras.

S. E. el Libertador contestó del modo urbano y noble que exigen en tales casos la Justicia y la gratitud.

El Protector se abrió a las conferencias más francas que se redujeron principalmente a las siguientes:

A las circunstancias en que se ha encontrado últimamente esta Provincia en razón de las opiniones políticas que la han agitado. Espontáneamente dijo el Protector a S. E. que no se había mezclado en los enredos de Guayaquil, en los que no tenía la menor parte, y que la culpa era de ellos, refiriéndose a los contrarios. S. E. le repuso que se habían llenado sus deseos de consultar este Pueblo; que el 28 se reunían los Electores y que contaba con la voluntad del Pueblo y la pluralidad de los votos en la Asamblea. Con esto varió de asunto el Protector y siguió tratando de negocios militares y de la expedición que va a marchar.

El Protector se quejó mucho del mando y sobretodo de sus compañeros de armas que últimamente lo habían abandonado en Lima. Aseguró que iba a retirarse a Mendoza; que había dejado un pliego anexo para que lo presentasen al Congreso renunciando el Protectorado y que también renunciaría la reelección que contaba se haría en él; que luego que ganara la primer victoria se retiraría del mando militar sin esperar a ver el término de la guerra; pero añadió que antes de retirarse pensaba dejar bien puestas las bases del Gobierno; que este no debía ser Democrático porque en el Perú no conviene, y últimamente dijo que debería venir de Europa un Príncipe solo y aislado a mandar el Perú. S. E. contestó que en América no convenía ni a Colombia tampoco la introducción de Príncipes Europeos porque eran partes eterogéneas a nuestra masa, y que por su parte S. E. se opondría a ello si pudiese, mas sin oponerse a la forma de Gobierno que cada uno quiera darse. S. E. repuso todo lo que él piensa sobre la naturaleza de los Gobiernos, refiriéndose en todo a su discurso al Congreso de Angostura. El Protector replicó que la venida del Príncipe sería para después.

Es de presumirse que el designio que se tiene en el Perú es el de erigir una Monarquía sobre el principio de darle la Corona a un Príncipe Europeo con el fin, sin duda, de ocupar después el trono el que tenga más popularidad en el pays o más fuerza de que disponer. Si los discursos del Protector son sinceros ninguno está más lejos de ocupar tal Trono. Parece muy convencido de los inconvenientes del mando.

El Protector aplaudió altamente la Federación de los Estados Americanos como la base esencial de nuestra existencia política. Le parece que Guayaquil es muy conveniente para residencia de la Federación. Cree que Chile no tendrá inconveniente en entrar en ella; pero sí Buenos Aires por falta de unión y de sistema. Ha manifestado que nada desea tanto como el que la Federación de Colombia y el Perú subsista aunque no entren otros Estados.

El Protector piensa que el enemigo es menos fuerte que él y que aunque sus jefes son audaces y emprendedores no son muy temibles. Ynmediatamente va a abrir la campaña por Yntermedios en una Expedición Marítima y por Lima, cubriendo la capital con su marcha de frente.

El Protector desde las primeras conversaciones dijo espontáneamente a S. E. que la materia de límites entre Colombia y el Perú se arreglaría satisfactoriamente y no habría dificultad alguna; que él se encargaba de promover en el Congreso, donde no le faltarían amigos, este negocio.

El Protector ha manifestado a S. E. que pida todo lo que guste al Perú, que él no hará más que decir sí, sí, sí a todo y que él espera otro tanto de Colombia. La oferta de sus servicios y de su amistad es ilimitada, manifestando una satisfacción y una franqueza que parecen sinceras. La venida del Protector a Colombia no ha tenido un carácter oficial, es puramente una visita la que ha hecho a S. E. el Libertador, pues no ha tenido ningún objeto ni político ni militar, no habiendo hablado siquiera de los auxilios que ahora van de Colombia al Perú.

Ayer al amanecer marchó el Protector, manifestándose a los últimos momentos tan cordial, sincero y afectuoso por su Excelencia como desde el momento en que lo vio.

El Batallón Vencedor de Boyacá y el Batallón Pichincha se han embarcado ayer para seguir al Perú. Antes se había embarcado Yaguachi para el mismo destino. Estos tres cuerpos ascenderán a mil ochocientos hombres que con cerca de ochocientos que tiene la antigua Numancia, llamado hoy Voltígeros de la Guardia, formarán la División de Colombia auciliar del Perú.

S. E. ha dispuesto que el Regimiento de Dragones del Sur, del mando del coronel Astari, venga a esta ciudad, cuya orden se le ha comunicado ya.

Dios guarde a V. S. muchos años.

José Gabriel Pérez

El personaje

José Gabriel Pérez firmó la declaración de independencia de Venezuela, el 5 de julio de 1811, como diputado de la villa de Ospino (hoy capital del Estado Portuguesa) Al caer la Primera República venezolana migró como edecán de Bolívar, y regresó a Margarita con la segunda expedición de Los Cayos (28 de abril de 1816). Combatió junto a Bolívar en todas las batallas, incluso la de Boyacá, y regresó con Bolívar al Congreso de Angostura. Fue uno de los firmantes del armisticio de Santa Ana con Morillo. Marchó a la campaña de Quito y Guayaquil. Se embarcó en este puerto hacia El Callao y entró vencedor a Lima, después de las batallas de Charcas.

Cuando Bolívar regresó a Bogotá se quedó en Quito, y fue encarcelado en Guayaquil cuando se produjo la rebelión contra Colombia. Fue embarcado con el general Heres hacia el puerto de Buenaventura. Se fugó y regresó a Quito.

Cuando Santander le ordenó a Antonio Obando asumir el mando de la Tercera División Auxiliar Colombiana quedó sin autoridad militar.

Falleció en Quito el 27 de junio de 1828, a las 6 de la tarde.

Conclusión

Una tradición historiográfica atribuyó a la entrevista celebrada en Guayaquil entre el protector del Perú y el Libertador presidente de Colombia la suerte de la incorporación de Guayaquil a Colombia. Hoy sabemos que este tema no fue el tema principal de la negociación entre los dos libertadores, como sí lo fue la decisión del último respecto del emprendimiento de la campaña militar del Perú, un plan que no había estado en sus cálculos, pues a partir de entonces el general Bolívar “no dejó de pensar un instante en la suerte del Perú ni de dejar de tomar muchos informes sobre el verdadero estado militar de aquella nación, lleno de inquietud y de temor por el éxito de la presente campaña”. La aventura peruana que emprendió el presidente colombiano desde ese momento trajo la independencia total al virreinato del Perú y a la audiencia de Charcas, pero fue nefasta para la libertad de los colombianos y muy gravosa para las provincias del sur de Colombia.

Música de Julio Jaramillo:

  1. Ódiame
  2. Ilusión de amor
  3. Rondando tu esquina
Ex libris de Armando Martínez Garnica: las tres plumas del Príncipe de Gales sobre una corona, con el lema «Ich Dien» y su nombre manuscrito.
Guión radial emitido por UIS Stereo. Del archivo personal de Armando Martínez Garnica.