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10 Colombia en biografía
UIS Stereo

La constitución de la República de Colombia

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La pregunta de hoy

Una nueva nación que viene al planeta de las naciones modernas tiene que comenzar su vida institucional en una cuna propia, que es una convención constituyente convocada para debatir, aprobar y sancionar la primera constitución que le da vida legal. Así que la pregunta de hoy es: ¿cómo fue que se constituyó la nación colombiana?

La respuesta debe situarse en la Villa del Rosario de Cúcuta, que no es el mismo sitio que se llamó villa de San José de Cúcuta ni el que se llamó pueblo de San Luis de Cúcuta.

El congreso constituyente de Colombia comenzó sus sesiones en la Villa del Rosario de Cúcuta el 6 de mayo de 1821 con 57 diputados de 19 provincias. Al finalizar las sesiones habían asistido 71 diputados en representación de 21 de las 22 provincias que debieron estar representadas.

La Comisión de Constitución y Legislación que redactó el proyecto de texto constitucional puesto a debate estuvo integrada por cinco diputados que fueron: José Manuel Restrepo (Antioquia), Vicente Azuero Plata (Casanare), Diego Fernando Gómez (Socorro), Luis Ignacio Mendoza (Mérida) y José Cornelio Valencia (Nóvita). Esta comisión basó su trabajo en varias fuentes: la constitución aprobada por el Congreso de Venezuela el 15 de agosto de 1819, un proyecto de constitución elaborado por José Manuel Restrepo, la constitución de la nación española (1812) y otras cartas constitucionales de consulta. En cambio, desechó el proyecto constitucional que había entregado don Antonio Nariño el 30 de mayo de 1821, cuando ejercía el cargo de vicepresidente provisional de Colombia. Los debates del proyecto comenzaron el 3 de julio y se prolongaron hasta la sesión del 30 de agosto de 1821, cuando fue firmado el texto definitivo por 61 diputados presentes.

Declarando que actuaban como “representantes de los pueblos de Colombia”, definieron en el primer artículo constitucional que la nación colombiana sería libre e independiente de la Monarquía española, con lo cual nunca más sería “el patrimonio de ninguna familia ni persona”. Contra la propuesta de llamarse Estados Equinocciales, en la cual latía la aspiración a un régimen federal de dimensión continental, delineado en sus intervenciones por Manuel Baños, se impuso el legado de Francisco de Miranda, reducido en su ambición al tamaño que le había dado el general Bolívar en la Carta de Jamaica y llamado República de Colombia.

Resuelto el problema del nombre que tendría esta nueva nación y su naturaleza centralizada, este congreso estableció el subsuelo de la biografía de la nación colombiana de los dos siglos siguientes. El centralismo y el federalismo fueron las formas que aquí se hicieron visibles para nombrar las dos posibilidades del ser de la nación colombiana, antecedidas por las disputas de la década anterior entre la opción del estado centralizado de Cundinamarca y la opción confederada del Congreso de las Provincias Unidas de la Nueva Granada. Como estas dos posibilidades son entrañables —dado que provienen de las seculares tradiciones de las naturalezas provinciales, esas unidades de integración social que nacieron en el siglo XVI de las conquistas de los grupos aborígenes por las huestes de colonos castellanos—, en cada ocasión se prefirió una pero nunca fue absoluta la exclusión de la otra, como lo prueban las casi tres décadas de experiencia federal de los Estados Unidos de Colombia.

El tercer ingrediente del subsuelo de la biografía nacional en el que forcejean distintas opciones del ser político apareció durante el debate dado sobre la invocación que tendría la primera constitución colombiana. La mayor parte de los diputados sostuvieron que debía ponerse a la nación bajo la protección del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, como una manera de reconocer la religión única de la nación y de asegurarle a la Iglesia Católica Romana la protección del Estado. Unas pocas voces replicaron que esto no le correspondía a un congreso de diputados sino a un sínodo de eclesiásticos, y que introducir esta opción espiritual alejaría a los extranjeros de la posibilidad de establecerse en la República. Pero como todos los diputados tuvieron que reconocer que eran católicos, apostólicos y romanos, fue aprobada la constitución con una invocación conforme con “nuestra santa religión”, en los términos siguientes: “en el nombre de Dios, autor y legislador del Universo”. La continuidad con la naturaleza anterior, dominada desde el primer momento de la conquista por una Monarquía Católica, fue entonces diáfana: de un cuerpo de vasallos cristianos de unos Reyes Católicos a una nación católica.

La constitución de Colombia fue publicada en Bogotá el 2 de diciembre de 1821 y de inmediato comenzó a circular en todas las provincias para que se verificara su publicación a finales de este mismo año o a comienzos del siguiente

El documento

La constitución de Colombia determinó los atributos de la nueva nación y su deber de proteger legalmente la libertad, la seguridad, la propiedad y la igualdad de todos los colombianos. Los atributos asignados a los colombianos no fueron sino dos (la naturaleza y la libertad) y los deberes exigidos fueron la sumisión a la constitución y las leyes, el respeto y la obediencia a las autoridades, la contribución a los gastos públicos y la defensa de la patria con sus bienes y, en caso necesario, con su vida. Los ciudadanos solo podrían ejercer la atribución de la soberanía en las elecciones primarias de las parroquias, y para ello debían tener los cinco atributos siguientes: los dos del colombiano (la naturaleza y la libertad), la mayoría de edad (21 años o ser casado), saber leer y escribir (exigible después de 1840), y ser independiente con sus medios de subsistencia: una propiedad raíz con valor superior a 100 pesos, una profesión, oficio, comercio, industria o taller, pues no se podía ser dependiente de otro, como los sirvientes o jornaleros.

El gobierno de Colombia sería siempre popular y representativo, y la administración del poder supremo estaría dividida en funciones legislativas, ejecutivas y judiciales. El poder de dar leyes correspondía a un congreso bicameral, el de hacer que aquellas se ejecutasen a un presidente, y el de aplicarlas en las causas civiles y criminales a los tribunales y juzgados. La administración del territorio nacional fue dividida en departamentos bajo el mando político intendentes, quienes actuarían como agentes inmediatos del presidente. Las provincias se mantuvieron bajo el mando de gobernadores, conforme a la antigua tradición, y siguieron integradas por los cabildos de cada uno de sus cantones.

La primera constitución fue promulgada y firmada por el Libertador y sus secretarios el 6 de octubre de 1821. La nación colombiana había comenzado finalmente a andar por su camino propio, entendido como el largo proceso de construcción de una universalidad de los colombianos y de los ciudadanos, y los dirigentes de sus tres poderes soberanos tendrían que resolver los grandes y muy variados retos que plantea el ejercicio cotidiano de la soberanía nacional. Pero ya no había marcha atrás: los pueblos de las provincias de la Nueva Granada serían en adelante parte de una nueva nación, insertada en el concierto de un par de centenares de semejantes que hasta hoy navegan por el espacio sobre el planeta Tierra.

El personaje

En la sesión del 7 de septiembre de 1821 procedió el congreso a elegir al primer presidente constitucional de Colombia: con 50 votos fue elegido el general Simón Bolívar, quien se impuso sobre los generales Antonio Nariño (6 votos), Carlos Soublette (2 votos) y Mariano Montilla (un voto). La elección del vicepresidente requirió ocho votaciones, hasta que el general Francisco de Paula Santander obtuvo los dos tercios de los votos (38) y pudo vencer al general Antonio Nariño (19).

Mencionemos solo algunos datos del primer presidente de la República de Colombia, el Libertador. Nació en Caracas el 24 de julio de 1783 y fue bautizado con el nombre de Simón José Antonio de la Trinidad Bolívar y Palacios. Era el cuarto hijo de una acaudalada familia caraqueña dueña de haciendas, rentas, esclavos y privilegios. A los 15 años ya era subteniente de la sexta compañía del Regimiento de Milicias de Blancos de los Valles de Aragua, y fue entonces cuando su tío tutor lo envió a España para seguir su carrera militar. Allí contrajo matrimonio con doña María Teresa Rodríguez del Toro, en mayo de 1802, y regresó a Caracas. Como menos de seis meses después murió ella, Bolívar regresó a España y siguió a París. Solo hasta junio de 1807 no volvería a Caracas, y desde entonces fue atrapado por el movimiento revolucionario que lo convirtió en general de los ejércitos patriotas y finalmente en el Libertador de su patria, del Nuevo Reino de Granada y del Reino de Quito, y finalmente del virreinato del Perú y de la audiencia de Charcas. Murió en Santa Marta el17 de diciembre de 1830, cuando solo había llegado a los 47 años.

Epílogo

El décimo artículo de la Ley fundamental de la unión de los pueblos de Colombia había determinado que la capital de la República sería una Ciudad Bolívar que sería establecida en un lugar “proporcionado a las necesidades de su vasto territorio”. Como era necesario establecer una capital provisional en alguna ciudad existente mientras llegaban las circunstancias que permitirían levantarla, las propuestas presentadas en la sesión del 8 de septiembre fueron varias: la Villa del Rosario de Cúcuta, Bogotá, Mérida, Pamplona y Tunja. Como era imposible obtener un consenso, se difirió la elección hasta la llegada del Libertador presidente, quien podría recolectar los informes necesarios para decidir con plena ilustración.

Durante la sesión del 5 de octubre de 1821 fue reexaminado este tema, después de la lectura de la opinión del general Bolívar y de una exposición enviada por el cabildo de Bogotá en la que solicitaba ser escogida como la capital provisional de la República. El presidente del congreso puso a votación la siguiente proposición: ¿Es la voluntad del congreso que el lugar provisional de la residencia del gobierno sea la ciudad de Bogotá? Por 39 votos contra 8 fue aprobada, quedando resuelta la cuestión. Cuando el general Páez consintió el pronunciamiento de Valencia de 1826 y circularon consejas contra el abuso de la posición capital de Bogotá sobre Colombia, el vicepresidente Santander se encargó de recordarle la historia original que explicaba tal hecho:

¿Cree usted que lo que llamamos Nueva Granada ha tenido grande interés en que se hiciese la república central de Colombia? No señor; y cito al doctor Peña por testigo de lo que voy a decir. Desde el año de [18]12 y [18]13 proyectaron los hombres más ilustres de Caracas unir a Venezuela y Nueva Granada en una república, y esta hermosa idea se propagó cuando la experiencia mostró a ambos países que era imposible que solos y aislados pudieran subsistir y defenderse, y después de que primero había tenido necesidad Ve­nezuela de los auxilios de la Nueva Granada y seguidamente ésta de los de aquella. Las desgracias y los peligros fueron acordando los ánimos desunidos y en 1819 el congreso de Guayana, donde sólo existían dos diputados granadinos, decretó la ley fundamental en virtud de la cual quedó formada la república de Colombia; esta fue la obra del general Bolívar, indicada por los cálculos más me­ditados y sancionada por las desgracias de una dolorosa experiencia.

En su memoria, la institucionalización de la República de Colombia era “más bien obra de Venezuela que de Nueva Granada”, y el cálculo político del Libertador había sido correcto porque había sido el interior de la república, por ser más rico y poblado, el que había lle­vado las cargas más pesadas para la campaña de Venezuela, donde murieron millares de sombres venidos de las provincias de Bogotá, Tunja, Socorro y Pamplona.

Música: Tres contradanzas de la década colombiana de 1820

La contradanza es un ritmo rápido de danza, en compás binario, compuesto por varias secciones de 8 compases que se repiten. Tanto su nombre como su forma sugieren que se originó en las country dances de Gran Bretaña. Después se extendió al resto de Europa. Alcanzó su máxima popularidad a finales del siglo XVIII

-La Vencedora, contradanza

-La Libertadora, contradanza

-La Trinitaria, contradanza

Ex libris de Armando Martínez Garnica: las tres plumas del Príncipe de Gales sobre una corona, con el lema «Ich Dien» y su nombre manuscrito.
Guión radial emitido por UIS Stereo. Del archivo personal de Armando Martínez Garnica.