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Artículo

Propuesta de ponencia presentada por Armando Martínez Garnica, Universidad Industrial de Santander, Bucaramanga

Armando Martínez Garnica

692 palabras · unos 3 minutos de lectura

armandom@bucaramanga.cetcol.net.co

armando@uis.edu.co

Telefax +7-6381088

Título: La experiencia de representación política de los vecindarios locales en las juntas provinciales y en los colegios constituyentes de los estados provinciales, 1810-1813.

Resumen:

Todas las juntas locales formadas durante el año 1810 en la jurisdicción del Virreinato de Santa Fe fueron espurias. En esta capital se formó en medio de una sesión extraordinaria y nocturna, cuya licencia le fue arrancada al virrey Amar con presiones de toda índole, y en la que un "tribuno del pueblo" proponía candidatos al tumulto y éste los confirmaba con sus gritos. No era claro cuáles eran las facultades que el Pueblo tumultuado había concedido a sus representantes en esta junta, y los chisperos que conducían a la turba energúmena muy pronto mostraron con sus actos violentos cuán poco les importaba la legalidad de sus acciones. La Junta de Cartagena de Indias, constituida cuando se conocieron las noticias sobre la formación de la Junta de la capital del Virreinato, ya portaba la ilegitimidad del acto de expulsión del gobernador Francisco Montes del triunvirato de gobierno que había sido pactado el 22 de mayo de 1810 ante el comisionado del Consejo de Regencia. La Junta de la villa del Socorro se formó tras el tumulto que obligó al corregidor José Valdés a refugiarse en el Convento de los Capuchinos el 10 de julio de 1810, donde vencido por el asedio debió entregarse para salvar su vida. Y en Pamplona también un tumulto despojó del mando al corregidor Juan Bastús el 4 de julio de 1810, contando con la actitud cómplice de los dos alcaldes ordinarios, tras lo cual los notables, encabezados por la familia de doña Agueda Gallardo de Villamizar, conformó la Junta de gobierno.

La restauración de la legitimidad de la autoridad de estas juntas obligó a la realización de elecciones para institucionalizar un régimen representativo, como supuestamente sería el Congreso general del Reino que había sido convocado para el mes de diciembre de 1810. Cuando don Isidoro Estévez, procurador general del Socorro, pidió "a nombre del pueblo" que la Junta de esta villa convocara a "los ciudadanos que componen esta República" para que en una reunión procedieran a elegir su representante ante el "Congreso federativo", delimitó los únicos derechos que podía "depositar el pueblo" en su representante y advirtió sobre la dificultad que tendrían los electores para acertar "acerca de la persona en quien deban depositar una confianza tan difícil como delicada", pues ésta debería ser "conocida por su probidad, talento, luces, opinión y constante amor a la libertad de la patria". Como se vio en el fallido primer Congreso General del Reino, los diputados de las juntas provinciales fueron los más brillantes abogados que ya se desempeñaban en los estrados de la Audiencia. En todo caso, en esta temprana experiencia de "delegación de derechos tan importantes" se consideró necesario "examinar la voluntad del pueblo".La Junta Provincial de Cartagena de Indias advirtió en su edicto de 14 de agosto de 1810 que sólo ejercería una autoridad provisional, "mientras que con los conocimientos necesarios podía formarse de diputados elegidos por todos los pueblos de la provincia, para que fuese un cuerpo que legalmente la representase, nombrándose el número que la experiencia enseñase necesario, bajo las reglas y el método observado en la Europa y adoptado ya en la América, en razón de la población que comprende el departamento de cada Cabildo".

La demanda de representación de los vecindarios locales en las juntas provinciales y en el primer congreso general del Reino fue seguida por la organización de comicios locales para la elección de los representantes ante los colegios electorales y constituyentes de los estados provinciales que se formaron entre 1811 (Cundinamarca) y 1813 (Antioquia), la fuente de legitimidad para la aprobación de las primeras cartas constitucionales, fuente de las agendas de gobierno de la experiencia de la Primera República (1810-1815). El signo de estas experiencias políticas fue la idea de representación, así como la de la reasunción de la soberanía por el Pueblo de las provincias. Por este camino se produjo la revolución política (transferencia de la soberanía patrimonial del rey al Pueblo y sus representantes) que condujo a la independencia.

Ex libris de Armando Martínez Garnica: las tres plumas del Príncipe de Gales sobre una corona, con el lema «Ich Dien» y su nombre manuscrito.
Del archivo personal de Armando Martínez Garnica.