← Volver a los artículos
Artículo

La Experiencia Original de las Negociaciones de la Nueva Granada con Venezuela, 1811

Armando Martínez Garnica

3.532 palabras · unos 18 minutos de lectura

La restauración de la jurisdicción de la Real Audiencia de Santafé como jurisdicción de Cundinamarca fue el proyecto de los abogados santafereños. Por ello, este Estado reivindicó desde sus comienzos la vocería en las negociaciones con los delegados de las Provincias Unidas de Venezuela, comenzando el canónigo de la Catedral de Caracas, enviado plenipotenciario del nuevo gobierno republicano venezolano.

El Semanario ministerial del gobierno de Santafé divulgó, en su entrega 23 del 18 de julio de 1811, el proyecto federal acogido en Venezuela por las provincias de Cumaná, Barcelona, Margarita, Caracas, Barinas, Mérida y Trujillo, confederadas bajo el título de Provincias Unidas de Venezuela. El plan de esta confederación obligaba a cada una de estas provincias soberanas a auxiliarse mutuamente contra toda violencia exterior, a defender la religión católica, la seguridad de la propiedad, la libertad individual y la igualdad ante la ley. Pero cada una de ellas se reservaba el derecho a darse un modo de administración interior. Se erigió como autoridad superior la del Congreso general de las Provincias Unidas, que tendría su sede en el pueblo de La Victoria, a quien competía la declaratoria de guerra o de paz, la acuñación de moneda, la concesión de patentes de corso, la imposición de contribuciones comunes, el derecho de Patronato y otras tareas de gobierno general. El plan prohibía la introducción o comercio de negros bozales (tal como había ordenado la Suprema Junta de Caracas el 14 de agosto de 1810), promovía la educación popular en las artes y ciencias útiles, y ordenaba a cada provincia el nombramiento de diputados que las representasen ante el Congreso.

El Congreso resultaba así de la cesión de una parte de las soberanías provinciales, un modelo que los neogranadinos tenían también a la vista. Pero el proyecto de confederación venezolana puso también la vista en la posibilidad de confederarse con las provincias neogranadinas. Fue así como el canónigo de la Catedral de Caracas, José Cortés de Madariaga, fue enviado a Santafé por la Suprema Junta de Caracas como comisionado para promover la adopción conjunta de "medidas capaces de centralizar el respetable poder depositado en ambos estados por los heroicos, religiosos pueblos, sus constituyentes[1]. Don José Acevedo y Gómez, secretario de Gracia y Justicia de la Suprema Junta de Santafé, le respondió de inmediato, complacido por la posibilidad de una "unión del poder y de los recursos de los dos estados de Venezuela y la Nueva Granada", entendiendo que "la confederación de los dos estados será un muro donde se estrellarán los esfuerzos impotentes que todavía hace el despotismo". Le anunció un gran recibimiento en Santafé, como correspondía al momento histórico en que "dos pueblos dignos de la libertad" se darían por primera vez "los ósculos de la fraternidad americana". Había terminado el tiempo en que los consejeros indianos habían prohibido "hasta el comercio inocente de los pueblos de Venezuela con los de la Nueva Granada", y se abría el de la fraternidad de dos estados americanos[2].

Esta primera relación entre un comisionado de la Junta Suprema de Caracas y los miembros de la Junta Suprema de Santafé nos sitúa frente a las siguientes realidades políticas:

-Pese a todas las divisiones provinciales del Nuevo Reino, existía un pueblo neogranadino distinto del pueblo venezolano, de tal manera que hacia el futuro cada uno de ellos proyectaría una nación distinta, con su correspondiente estado, pese a que por razones estratégicas defensivas estaban dispuestas a constituir un pacto de confederación y un sentimiento de fraternidad americana. El canónigo Cortés de Madariaga se presentó en Santafé no solamente como "ciudadano de la Provincia de Venezuela" sino como proveniente de Caracas, "centro del nuevo Estado Venezolano".

-El antecedente de la separación de estos dos pueblos y estados era la administración indiana, que incluso había restringido todo comercio entre el Nuevo Reino y la Capitanía de Venezuela. Esta separación de "hermanos americanos" había producido su escisión en dos pueblos distintos, una realidad que conduciría a dos estados nacionales diferentes cuyas capitales serían Santafé y Caracas.

El canónigo Cortés de Madariaga llegó a Santafé por la ruta de la cordillera andina y regresó a Caracas por la ruta de los ríos Meta y Orinoco. En Mérida, el 5 de febrero de 1811, encontró a los dos comisionados de la Junta del Socorro (Alberto José Montero y Miguel Tadeo Gómez) que iban hacia el Caribe para comprar armas y una imprenta. Durante la noche del 14 de marzo de 1811 entró a Santafé, acompañado por su sobrino Francisco de Cámara y por don Francisco Xavier Briceño. Al día siguiente fue recibido solemnemente por las personas más distinguidas de la capital y el 16 por los diputados del Colegio Electoral y Constituyente de Cundinamarca, donde presentó sus credenciales e informó sobre su misión. A la entrada y a la salida del palacio le fueron hechos "los honores señalados por ordenanza a los embajadores de estados soberanos". En su discurso, Cortés de Madariaga comunicó la promesa de la Junta de Caracas respecto de su "invariable amistad y eterna decisión para mantener los vínculos e insoluble alianza de los dos grandes pueblos de Cundinamarca y Venezuela"[3]. Don Jorge Tadeo Lozano de Peralta, presidente del Colegio mencionado, le respondió en los mismos términos.

Después de varios días de conversaciones entre las partes, el 28 de mayo fue firmado un Tratado de alianza y federación entre los estados de Cundinamarca y Venezuela, de tal suerte que la misión de Cortés de Madariaga pudo darse por terminada felizmente. Un resumen de los artículos de este Tratado fue certificado por José Acevedo y Gómez de la manera siguiente[4]:

Existirá entre los Estados de Cundinamarca y Venezuela la más firme amistad y sólida alianza, contribuyéndose los auxilios que se indican; y en cuanto a la unión federativa deberá acordarla la voz general de los pueblos de Santafé cuando se tenga legítimamente por el órgano de sus representantes en el Congreso General que está para reunirse, en cuya feliz época se sancionará lo que en este punto parezca más conveniente a aquéllos y a los de Venezuela.

La demarcación y límites de los Estados se acordarán por un tratado separado, tirándose la línea divisoria de los dos Estados por la parte que parezca más oportuna, proporcionándose una recíproca indemnización de lo que mutuamente se cedan, y esta división se hará por geógrafos nombrados de ambas partes.

Realizada la división del Reino en el Departamento supremo, sobre que tiene negociaciones pendientes este Gobierno, serán admitidos por Cundinamarca y Caracas en calidad de co-Estados a la Confederación General, con igualdad de derechos y representación, lo mismo que cualquiera otros que se formen en el resto de América.

Luego que se haya accedido al menos por cinco de los Departamentos de Cundinamarca, Venezuela, Popayán, Quito y Camarí o Cartagena, a esta acta de federación, se elegirá para capital del Congreso un país cómodo, abundante, saludable y que esté en cuanto sea posible en el centro de ellos.

Entre tanto los dos Estados contratantes tendrán enviados en sus respectivas capitales, para que transmitan las correspondencias de sus Gobiernos por conducto de los secretarios de Estado.

El objeto principal de este Tratado es asegurarse mutuamente los dos Estados contratantes la libertad e independencia que acaban de conquistar, y en caso de verse atacados por cualquier potencia extraña, sea la que fuere, con el objeto de privarlos de su libertad e independencia, en el todo o en alguna parte, harán causa común y sostendrán la guerra a toda costa, sin deponer las armas hasta que estén asegurados de que no se les despojará de aquellos preciosos bienes.

No podrán comprometerse ni entrar en Tratados de paz, alianza y amistad con ninguna potencia extraña, en que directa o indirectamente de alguno de ellos, y bajo este concepto los Tratados que hayan de hacerse serán de común consentimiento de los dos Estados contratantes.

Este Tratado y acta de unión, alianza y federación no deroga el derecho de ninguno de los Estados contratantes para gobernar su peculiar Departamento, según la Constitución que haya adoptado o adopte.

En los asuntos privados de cada uno de los Estados de Cundinamarca y Venezuela podrán sus respectivos Gobiernos hacer negociaciones y Tratados con potencias extrañas o con otras Provincias o Departamentos de la federación, sin el consentimiento del otro.

Serán comunes para la educación de los súbditos de ambos Estados las escuelas, colegios y universidades de ambos, sin que se exija cosa alguna por la enseñanza.

Se establecerán correos y postas semanales, etc.

Un auxilio de 8.000 pesos para gastos de viaje fue ofrecido por los santafereños a los dos comisionados de Caracas. El 10 de junio de 1811 el canónigo mandó publicar un aviso en el Semanario ministerial, anunciando su regreso a Caracas, "imitando la práctica inconcusa de las Cortes de Europa, en donde se anuncia con tiempo la separación de los ministros plenipotenciarios, embajadores, encargados de negocios y cónsules, cuando alguno de ellos ha de regresar al gobierno de su procedencia"[5]. Advirtió que había traspasado sus poderes en favor de Antonio Nariño, "mientras vienen los señores que le ha subrogado el Soberano Gobierno de Venezuela, ante el Supremo Estado de Cundinamarca". El 14 de junio partió de Santafé[6], quedando Nariño como encargado de negocios de Venezuela.

Los editores del Semanario ministerial celebraron la apertura de la posibilidad de comunicaciones directas entre venezolanos y granadinos sin licencia real, lo que nos proporciona un elemento explicativo de la formación de dos naciones distintas por sus respectivos pueblos. La prohibición real de establecer comunicaciones directas entre las grandes provincias había contribuido a formar la imaginación de que se trataba de pueblos distintos y separados:

Yo me horrorizo cuando veo las leyes del título de los pasajeros en nuestras (leyes) municipales, que prohibían con penas severas la comunicación de los ciudadanos de una provincia con los de otra provincia, ordenándose expresamente que ningún habitante de Caracas pudiese pasar a este Reyno, ni los de este Reyno a Venezuela sin licencia del rey...La misma prohibición era impuesta para que los habitantes de Buenos Aires no pasasen a Lima, ni los de Lima por Buenos Aires; para que los habitantes de México no viniesen a este Nuevo Reyno, ni los de aquí pudiesen pasar a Nueva España[7].

El proyecto de formar una sola nación mediante la federación de las provincias neogranadinas y venezolanas se fortaleció cuando la campaña del Ejército neogranadino del Norte en Venezuela tuvo un rotundo éxito: el general Bolívar liberó Caracas y restableció su gobierno republicano. Don José Fernández Madrid, diputado por Cartagena ante el Congreso de la Unión, informó en Tunja, el 12 de noviembre de 1813, que el gobierno civil de Venezuela estaba meditando y proponiendo "formar un cuerpo de nación con las Provincias Unidas de la Nueva Granada"[8]. Esta idea debió aparecer en un folleto impreso que circuló, el cual contenía el proyecto de gobierno provisional para la Venezuela liberada.

Esta idea de formar un solo cuerpo de nación con Venezuela había tomado fuerza en este año, pues en febrero el Congreso había recibido una carta[9] enviada desde Cartagena por José María Salazar, "enviado de Venezuela, o ciudadano de la Nueva Granada", quien afirmaba la intención de estrechar las relaciones entre los dos estados, prestándose mutuo auxilio militar y celebrando tratados de recíproca utilidad. En ese momento ya había caído el gobierno patriótico en Venezuela y estaban llegando los exilados a Cartagena, "buscando en éste un asilo de seguridad y una segunda patria", pero Salazar estaba seguro de que esa defección atribuída a Miranda era un revés pasajero, esperando una pronta "regeneración" política. Solicitaba entonces el envío de tropas granadinas a la frontera venezolana para animar los esfuerzos que ya se estaban realizando por los mismos venezolanos, basándose en "el sagrado deber que le prescribe la fraternidad".

Efectivamente, este mismo año fue restablecido el gobierno republicano en Venezuela, ante lo cual la Provincia de Cartagena envió a Caracas un agente de negocios con instrucciones para darle a conocer "los diferentes actos y resoluciones que se han expedido por este gobierno a fin de unir los dos países en un cuerpo de nación", persuadiéndole de "los deseos sinceros de Cartagena de unirse por vínculos y pactos indisolubles con Venezuela"[10]. Para ello se propuso una convención de todas las provincias de la Nueva Granada y Venezuela, que podría iniciarse con la presencia de las provincias litorales comprendidas entre el Darién y el Orinoco. La sede del gobierno general proyectado tendría que ser Maracaibo o uno de los pueblos de Cúcuta cercanos a la laguna, pues las costas tendrían que considerarse "como la vanguardia de la nación que vamos a formar". Del mismo modo, el Poder Legislativo de Cartagena instruyó a sus diputados ante el Congreso de la Unión para que promovieran la unión de la Nueva Granada y Venezuela, agregando una nota confidencial[11], dirigida al secretario del Estado de Cartagena, en la cual se afirmaba que "el más noble uso" que los generales Bolívar y Mariño podían hacer de la autoridad que se les había conferido, "es dar a la independencia de su patria un carácter sólido y estable, uniendo de hecho la Nueva Granada y Venezuela en un cuerpo de nación"[12].

Para conjurar "las odiosas rivalidades que vulgarmente nacen de las diferencias locales", los territorios unidos de la Nueva Granada y Venezuela se llamarían en adelante Colombia. Una vez que los diputados de Venezuela hubiesen firmado la unión, reconocerían al gobierno de la Nueva Granada como gobierno supremo de toda la nación así formada. La primera tarea de este gobierno sería la liberación de todas las provincias de la costa atlántica comprendida entre el Darién y el Orinoco, y una vez cumplida, se convocaría a una convención general de todas las provincias granadinas y venezolanas, depositando el poder ejecutivo en una sola persona, "de conocida integridad y luces", auxiliada por tres secretarios: de estado y relaciones exteriores, de hacienda, y de guerra y marina. Se nombraría también una Alta Corte de Justicia, y un reglamento provisorio establecería las atribuciones de los tres poderes. El objeto principal de esta convención sería el de expedir una constitución para ese cuerpo total de nación y "acomodar los gobiernos particulares de las provincias a la naturaleza del gobierno general". La residencia del gobierno general estaría en Maracaibo o uno de los pueblos de Cúcuta cercanos a su laguna.

Para divulgar este proyecto, el gobernador Manuel Rodríguez Torices publicó el acto del Poder Legislativo del Estado de Cartagena que decretaba "la unión de este Estado con Venezuela", para los fines de liberación de las provincias costeras, autorizándolo para solicitar "los buenos oficios del gobierno de Venezuela para con el Congreso de la Nueva Granada, a fin de cooperar todos a hacer efectiva la unión de la Nueva Granada con Venezuela"[13]. El origen del nombre Colombia, designado a la unión federal de las provincias granadinas, venezolanas y quiteñas, se debe al canónigo José Cortés de Madariaga. En la carta que éste dirigió a la Junta Suprema de Santafé desde Pamplona, informando sobre su marcha hacia la capital del Nuevo Reino como enviado especial de la Junta Suprema de Caracas, escribió:

La Providencia, que marca el destino de los seres...fijó el mío en la capital de Venezuela desde 19 de agosto de 1802, y me dio parte en el suceso del 19 de abril de 1810; comprometiéndome a sostener con todo el conato de mi sensibilidad y pobres talentos, la obra portentosa de la regeneración colombiana, abortada en aquel dichoso día...[14].

José de Acevedo y Gómez le respondió para darle cuenta de la alegría que había producido el anuncio de su llegada a Santafé, promesa de una unión entre los dos estados de Venezuela y la Nueva Granada, y "de fraternidad americana". Al publicarse estas dos cartas en el suplemento del Semanario ministerial de Santafé, el 7 de marzo de 1811, el público pudo conocer por primera vez la idea de una "regeneración política" de naturaleza continental, o "colombiana". Esta idea, como lo comprobó más tarde el propio Acevedo y Gómez, provenía de unas cartas geográficas que traía, como obsequio, el canónigo Madariaga. Este regalo fue enviado por éste al presidente Jorge Tadeo Lozano, en la tarde del 16 de marzo de 1811, después de que en la mañana fue recibido solemnemente en el seno del Colegio Electoral y Constitucional de Cundinamarca. Se trataba de ocho cartas geográficas de Suramérica "o Colombia prima, ordenadas por el último eminente y sabio geógrafo Luis Stanislao D'Arcy de la Rochette, con la preciosa edición de la Historia Natural del inmortal Buffon, clasificada en órdenes, géneros y especies, según el sistema de Linneo, por Rene-Richard Castel".

Por orden del presidente Lozano, José de Acevedo y Gómez examinó los regalos y escribió la nota de agradecimiento, en la que prometía el envío de ellos a la biblioteca pública de Santafé y aseguraba que "nuestros compatriotas mirarán con gusto al general Miranda en el lugar preeminente que le señala la justicia y le consagra la historia colombiana..."[15]. Esta correspondencia nos muestra que la familiaridad con la palabra Colombia se inició en Santafé desde la llegada del canónigo ilustrado enviado por Venezuela, quien gracias a las cartas geográficas de D'Arcy de la Rochette podía nombrar con esa palabra al continente suramericano. En la circunstancia emocionante que se produjo por la propuesta de una confederación de los estados de Venezuela y la Nueva Granada para enfrentar unidos una posible reconquista española, la palabra comenzó a designar la idea de un nuevo continente unido e independiente. En vez de la voz genérica de América, la palabra Colombia podía designar al esfuerzo de hermandad de los pueblos liberados de España, en especial a los suramericanos.

-----------------------

[1]Oficio del enviado de Caracas dirigido al Supremo gobierno de Santafé. Pamplona, 23 de febrero de 1811. En: Suplemento al No. 4 del Semanario ministerial del gobierno de Santafé de Bogotá (marzo de 1811). Archivo Restrepo, vol. 8, f. 25.

[2]Respuesta de José Acevedo y Gómez a la carta del canónigo Madariaga. Santafé, 7 de mayo de 1811. En: Ibid, AR, vol. 8, ff. 25v-26.

[3]Discurso del enviado de Venezuela ante el gobierno de la capital del Nuevo Reino, 16 de marzo de 1811. En: Suplemento al no. 6 del Semanario Ministerial del gobierno de la capital de Santafé de Bogotá (21 de marzo de 1811), p. 3. AR, vol. 8, f. 43.

[4] Certificación expedida en Santafé, el 7 de junio de 1811, por don José Acevedo y Gómez, secretario de Estado y del Despacho Universal de Gracia y Justicia. El artículo 1 transcrito es el texto modificado por el Congreso de Venezuela. En: Jorge Tadeo Lozano: Documentos importantes sobre las negociaciones que tiene pendientes el Estado de Cundinamarca para que se divida el Reyno en Departamentos. Santafé de Bogotá: Imprenta Real, 1811, p. 89-91. BNC, Pineda, 299. CVDU1-367, no. 3. Publicada por Humberto Cáceres en: Jorge Tadeo Lozano. Bogotá: Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, 1987, pp. 79-81. Publicada por el coronel José de Austria en: Bosquejo de la historia militar de Venezuela en la guerra de su independencia. Caracas: Librería de Carreño Hermanos,1855. Tomo I, pp. 95-96. Publicada por Antonio José Uribe en su Colección de tratados internacionales de Colombia y por Daniel Arias Argáez en el Boletín de Historia y Antigüedades, 21: 244 (septiembre de 1934), pp. 494-496..

[5]Semanario ministerial del gobierno de la capital de Santafé en el Nuevo Reyno de Granada, no. 18 (13 de junio de 1811), p. 84. AR, vol. 8, f. 76v.

[6] El diario llevado por Cortés de Madariaga durante su regreso a Caracas por la ruta de los ríos Negro, Meta y Orinoco fue publicado por el coronel José de Austria. En: ob.cit., 1855. I, pp. 96-118. Publicado también por Eduardo Posada en el Boletín de Historia y Antigüedades.

[7]Semanario ministerial del gobierno de la capital de Santafé en el NRG, 20 (27 junio 1811), p. 91. AR, vol. 8, f. 80.

[8]Comunicación de José Fernández Madrid al presidente de las Provincias Unidas. Tunja, 12 de noviembre de 1813. En: Congreso de las Provincias Unidas, 1989, I, p. 118.

[9]Carta de José María Salazar al presidente del Congreso de la Unión. Cartagena, 10 de diciembre de 1812. AR, vol. 1, ff. 144-145v.

[10]Instrucciones para el agente de negocios de Cartagena de Indias cerca del Gobierno de Venezuela. Cartagena, 17 marzo de 1814. AR, vol. 1, ff. 161-162v.

[11]Nota confidencial al secretario de estado. Cartagena, marzode 1814. AR, vol. 1, ff. 168-170v.

[12]Ibid, f. 168.

[13]Acto legislativo dado por el Supremo Poder Legislativo del Estado de Cartagena de Indias, 9 de marzo de 1814. AR, vol. 1, f. 171.

[14]Carta de Cortés de Madariaga a la Junta Suprema del Nuevo Reino de Granada. Pamplona, 23 de febrero de 1811. En: Suplemento al no. 4 del Semanario Ministerial del gobierno de la capital de Santafé en el Nuevo Reyno de Granada (7 marzo de 1811), p.2. AR, vol. 8, f. 25v.

[15]Carta de José de Acevedo y Gómez al enviado de Venezuela, José Cortés de Madariaga. Santafé, 18 de marzo de 1811. Publicada en el suplemento al no. 6 del Semanario ministerial del gobierno de la capital de Santafé en el Nuevo Reyno de Granada (21 de marzo de 1811), p. 4. AR, vol. 8, f. 43v.

Ex libris de Armando Martínez Garnica: las tres plumas del Príncipe de Gales sobre una corona, con el lema «Ich Dien» y su nombre manuscrito.
Del archivo personal de Armando Martínez Garnica.