Día de la Independencia
Armando Martínez Garnica
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Entre batallas, abdicaciones, motines, fiestas y comedias
1810: el comienzo de las grandes mudanzas políticas
Mientras en Europa había disputas entre Inglaterra, Francia y España, en Santa Fe se celebraba con toros, fiestas y comedias. En 1809 se formaron juntas en La Plata y La Paz. El 20 de julio se instaló la junta suprema en la capital del Virreinato, y seis días después fue depuesto el virrey Amar. Cambios.
Armando Martínez Garnica* - Papel Salmón
El año 1799 comenzó en Santa Fe con la celebración del cumpleaños de la señora doña Manuela, esposa del virrey don Pedro Mendinueta. Se corrieron toros, hubo bailes y se representó una comedia en Fucha. Nada hacía presagiar las grandes mudanzas políticas que ocurrirían once años después en esta ciudad. Antes de finalizar este año, el último del Siglo de Luis XIV, se produjo un acontecimiento que cambiaría el mundo: el 9 de noviembre (18 del mes Brumario) Napoleón Bonaparte dio un golpe de estado al Directorio que gobernaba a Francia y se hizo a la dirección del Consulado. El siguiente paso fue hacerse proclamar emperador en la catedral de Notre Dame, el 2 de diciembre de 1804. Mientras tanto, seguían representándose en La Candelaria las comedias tituladas Oponerse a las estrellas y El José de las mujeres, como homenaje al capítulo provincial.
Derrota, fiestas reales y comedias
El 21 de octubre de 1805, frente al cabo de Trafalgar las escuadras conjuntas del emperador francés y del rey español fueron derrotadas por la armada inglesa comandada por el vicealmirante Horatio Nelson. Este resultado hizo que Napoleón desechara la idea de bloquear a Inglaterra por mar, le dio a esta nación el dominio absoluto de los mares durante un siglo, y propició la toma de Buenos Aires y Montevideo por tropas inglesas. Mientras esto ocurría, en Santa Fe se celebraban grandes fiestas reales para expresar la alegría producida por el estreno de un órgano traído de la península para el servicio de la capilla de Nuestro Amo. Como las miras de Napoleón se dirigieron enseguida hacia Portugal, cuya monarquía era aliada de Inglaterra, el rey español firmó con el emperador francés el Tratado de Fontainebleau. Era el 27 de octubre de 1807, y mientras cien mil soldados franceses se preparaban para invadir la península ibérica, en Santa Fe se corrían toros en celebración del cumpleaños de la señora María Francisca, esposa del virrey Amar y Borbón, y se representaban comedias costeadas por el alcalde ordinario de primer voto. Todavía nadie presagiaba las grandes mudanzas políticas que ocurrirían menos de tres años después en esa ciudad.
Abdicaciones y comedia
El 29 de noviembre siguiente zarpó de Lisboa el convoy de naves que transportó a toda la familia real portuguesa, la burocracia y los nobles, los comerciantes ingleses y la mitad del dinero circulante hasta Río de Janeiro, la nueva sede de la monarquía de los Braganza. El 24 de febrero de 1808 Napoleón acusó a España de desunión y mala fe, anunciando que ya no se consideraba comprometido por el tratado mencionado. El 18 y 19 de marzo siguiente se produjo un motín en Aranjuez, dirigido contra el palacio de Manuel Godoy, el valido del rey Carlos IV de España. Como resultado, este rey abdicó en favor de su hijo el príncipe de Asturias, en adelante conocido como Fernando VII. Negándose a aceptar estos cambios, Napoleón llamó a Bayona a todos los miembros de la familia de los Borbones españoles y allí obtuvo sus abdicaciones, con lo cual pudo transferir la Corona de España y las Indias a su hermano José. Era el 10 de mayo de 1808, y en Santa Fe los frailes hospitalarios de San Juan de Dios acababan de representar en el patio de su convento-hospital una comedia titulada El castigo de la miseria, juzgada muy mala por el público asistente.
Fidelidad a Fernando VII
Mientras Fernando VII se convertía en un "rey deseado" y apresado en el castillo de Valençay, su hermana la infanta Carlota Joaquina, esposa del rey portugués don Joao VI, movía desde la Corte de Río de Janeiro muchos emisarios para anunciar el desconocimiento de las abdicaciones de Bayona, y para alegar su derecho a asumir la regencia de los dominios americanos que eran patrimonio de su familia. El 19 de agosto de 1808 llegó a Santa Fe la noticia del apresamiento de los reyes y del peligro que corrían las Indias en los planes atlánticos de Napoleón. La respuesta fue organizar nuevas fiestas por la jura de fidelidad al rey Fernando VII, retretas con salva de cañones en la huerta de Jaime, música de la banda del Batallón Auxiliar, iluminaciones y cabalgatas. Fue entonces cuando algunos espíritus zahoríes presagiaron las grandes mudanzas políticas que ocurrirían menos de dos años después en esa ciudad.
Se crean juntas de gobierno en Suramérica
El 21 de septiembre siguiente ocurrió por primera vez en Suramérica algo que ya había pasado extensamente en la península: un cabildo abierto reunido en Montevideo erigió una junta de gobierno, presidida por el gobernador Francisco Javier de Elío, e integrada con representantes de los distintos cuerpos de la ciudad. El acta fue firmada por 55 personas, entre ellos grandes comerciantes y hacendados, curas y letrados, altos funcionarios y oficiales del ejército y la marina españolas, y de los regimientos de voluntarios formados con motivo de las invasiones inglesas. El incidente que marcó el inicio de la eclosión juntera en Suramérica fue la llegada del capitán de navío Juan Ángel Michelena a Montevideo, enviado por el virrey de Buenos Aires, para sustituir en el mando a Elío. Durante el año siguiente de 1809, y también provocadas por los movimientos sospechosos de las cartas de Carlota Joaquina, se formaron juntas en las dos ciudades más importantes de la Audiencia de Charcas: La Plata (25 de mayo) y La Paz (16 de julio). Fue apresado el presidente de la Audiencia y el intendente de La Paz, sospechosos de deslealtad al rey cautivo, a los gritos de "¡Viva Fernando VII, muera el mal gobierno, mueran los traidores!". El 10 de agosto siguiente se formó una junta suprema en Quito sin violencia alguna, presidida por el marqués de Selva Alegre. El doctor Juan de Dios Morales, natural de Arma Nuevo de Rionegro, fue puesto en ella como secretario de los negocios extranjeros y de la guerra.
Este acontecimiento ya anunciaba grandes mudanzas políticas en Santa Fe, y por ello todos los notables se reunieron con el virrey Amar en dos sesiones, los días 6 y 11 de septiembre de 1809. Una intervención bien conocida en la segunda sesión fue la del doctor Frutos Joaquín Gutiérrez, para quien lo acaecido en Quito se había originado en la desconfianza respecto de la autenticidad de la oposición a los franceses del presidente Ruiz de Castilla. Fue así como 28 de los asistentes solicitaron la formación de una junta suprema, presidida por el virrey e integrada por "uno o dos magistrados de los tribunales y de las diputaciones de esta ciudad y demás provincias del reino, con necesaria subordinación y dependencia de la Junta Central, hoy existente en Sevilla". Aconsejado por los oidores y teniendo a la vista los informes que el mismo día de la primera junta había recibido del gobernador de Popayán, quien ya había tomado medidas para la defensa militar contra cualquier expedición armada que pudieran enviar los quiteños sobre la provincia de Pasto, el virrey Amar no accedió a la formación de la junta provincial solicitada, a la espera del curso que tendrían los acontecimientos.
Y comienzas las mudanzas políticas
El año 1810 empezó muy mal, pues al terminar el mes de enero la Junta Central se disolvió y entregó la autoridad soberana a un Consejo de Regencia integrado por sólo cinco personas. Una de las primeras medidas de esta nueva autoridad fue designar al teniente general don Francisco Xavier Venegas como nuevo virrey de Santa Fe. Las quejas que los oidores habían dado sobre Amar y Borbón consiguieron este resultado. El 19 de abril siguiente se formó en Caracas una junta provincial que depuso al capitán general, don Vicente de Emparan. Este acontecimiento ya no permitía a nadie en Santa Fe dudar sobre la posible ocurrencia de las grandes mudanzas políticas que ocurrirían tres meses después.
La animadversión contra los corregidores de Pamplona y Socorro, respectivamente el catalán Juan Bastús y el asturiano José Valdés, se enconó: había que derribar de inmediato a estos supuestos "agentes del infame Godoy". Esto aconteció en Pamplona durante la tarde del 4 de julio, cuando doña Agueda Gallardo de Villamizar despojó de su vara de mando al corregidor y el cabildo lo remitió preso a Tunja. En la villa del Socorro sucedió el 10 de julio siguiente, cuando una multitud puso sitio al convento de los capuchinos y obligó a su corregidor a entregarse preso. Por su lado, el cabildo de Cali ya había insistido desde el 3 de julio para que se instalase una junta superior en Santa Fe y juntas subalternas en las provincias. Finalmente, durante la noche del 20 de julio se instaló la junta suprema en la capital del Virreinato, y seis días después fue depuesto tanto el virrey Amar como la real audiencia. Las instituciones virreinales se derrumbaron de inmediato y el Nuevo Reino de Granada se llenó de juntas de gobierno en defensa de la religión y de los derechos de Fernando VII al trono. Ahora sí que nadie pudo tener ninguna duda sobre las grandes mudanzas políticas que habían comenzado.
* Doctor en Historia, Profesor de la Escuela en Historia de la Universidad Industrial de Santander.