ARMANDO MARTÍNEZ GARNICA
Universidad Industrial de Santander, Colombia
1. ¿Cuál es su tesis central sobre las independencias?
En 1513 Nicolás Maquiavelo comenzó su Tratado sobre los Principados con la siguiente proposición: «Todos los estados, todos los dominios que han tenido y tienen imperio sobre los hombres, han sido y son o repúblicas o principados». Partiendo de esa afirmación puedo responder a esta pregunta con la siguiente tesis: las independencias hispanoamericanas ocurridas desde la segunda década del siglo XIX fueron un proceso de tránsito de un dominio estatal general y monárquico hacia unos dominios estatales particulares y republicanos. La soberanía, es decir, el imperio sobre los hombres hispanoamericanos, pasó de una familia a unos cuerpos colegiados que de algún modo creían ser los representantes de unos pueblos imaginados, los cuales asumieron la responsabilidad de construir esas invenciones que llamamos naciones de ciudadanos. Como muchos hispanoamericanos preferían en el momento de la transición mantenerse fieles al imperio de sus antiguos reyes, se produjo una guerra civil con quienes habían mutado ideológicamente y preferían un régimen republicano para el Estado. La intensidad de este conflicto llegó en Venezuela y en el Nuevo Reino de Granada al extremo de una declaración de guerra a muerte entre los bandos, una táctica militar que explicaría la precocidad de la transición en esas provincias de la Monarquía, así como los altos costes humanos y materiales del proceso político. Aunque en sus comienzos ese proceso de transición política apenas contemplaba el rechazo de un rey usurpador y una demanda de autonomía administrativa para las provincias y reinos, la reclamación de los abogados y eclesiásticos americanos por los altos puestos estatales y algunas libertades para el comercio atlántico, la imprenta y la iniciativa particular, los conflictos sociales y provinciales, que la crisis monárquica de 1808 permitió expresarse en conceptos y metáforas de la nueva retórica liberal, fueron llevando el proceso, sin cálculo previo de nadie, hacia las declaraciones de independencia «absoluta» respecto del Estado monárquico existente. Una vez que los ejérci-
sos de los articulados de las declaraciones francesas de 1793 y 1795. En Venezuela, también la experiencia constitucional fue importante, pero lo que cabe destacar es que las tareas republicanas de Estado fueron efectivamente llevadas a la práctica política y a la reforma social entre 1811 y 1815, una experiencia que iluminaría a los constituyentes colombianos en 1821. Si bien María Teresa Ripoll (2006) advirtió que estas revoluciones políticas se habían realizado sin renovación social, dada la acomodación de los abogados, clérigos y militares a las mutaciones políticas y a las nuevas instituciones, la investigación podría ofrecer sorpresas respecto de la emergencia de «los de abajo» en el nuevo orden republicano. Las guías de forasteros, ordenadas por los virreyes, todavía no han sido estudiadas en profundidad para dibujar con precisión la complejidad de las instituciones del régimen antiguo y su transición a las instituciones republicanas.
6. Cuestiones que desee formular y no hayan quedado registradas anteriormente.
La conmemoración del bicentenario de las independencias iberoamericanas ya trajo un enriquecimiento de la representación histórica al concentrar buena parte de la atención de los historiadores profesionales de todos los países. Nuevas fuentes fueron examinadas y una nueva perspectiva de la construcción de las nuevas naciones surgió en los medios universitarios. Los lazos de la comunidad internacional de los historiadores se fortalecieron, así como los programas de especialización y de investigación, por no decir los editoriales. Asistimos entonces a una década feliz para el trabajo de la ciencia histórica, de fraternidad iberoamericana, y de incorporación de una nueva generación de historiadores a las viejas filas. Y todo ello ocurrió antes de las celebraciones gubernamentales y políticas del 2010. Creo que tenemos razones suficientes para sentirnos satisfechos.
De la colección personal de Armando Martínez Garnica.