Publicacions de la Universitat de València

Las inde­pen­den­cias ibe­ro­a­me­ri­ca­nas en su labe­rinto. Con­tro­ver­sias, cues­tio­nes, inter­pre­ta­cio­nes

Manuel Chust (ed.)
ProcedenciaEjemplar de la colección personal del historiador Armando Martínez Garnica (Bucaramanga). Doctor en Historia por El Colegio de México y profesor emérito de la Universidad Industrial de Santander. Fue director del Archivo General de la Nación (2016-2019), dirigió la Revista de Santander y preside la Academia Colombiana de Historia.
Edición digital recompuesta de la digitalización del ejemplar impreso. Transcripción realizada página a página contra las imágenes del escaneo; los pasajes ilegibles están marcados. Recreación tipográfica que no sustituye a la edición impresa.
Cubierta ilus­trada con una pintura de escena bélica de época (com­ba­tien­tes popu­la­res con fusiles y bandera con la imagen de la Virgen de Gua­da­lupe, estilo goyesco). Sello edi­to­rial PUV (Publi­ca­cions de la Uni­ver­si­tat de València) en la esquina inferior derecha.

ARMANDO MARTÍNEZ GARNICA

ARMANDO MARTÍNEZ GARNICA

Uni­ver­si­dad Indus­trial de San­tan­der, Colombia

1. ¿Cuál es su tesis central sobre las inde­pen­den­cias?

En 1513 Nicolás Maquia­velo comenzó su Tratado sobre los Prin­ci­pa­dos con la siguiente pro­po­si­ción: «Todos los estados, todos los dominios que han tenido y tienen imperio sobre los hombres, han sido y son o repú­bli­cas o prin­ci­pa­dos». Par­tiendo de esa afir­ma­ción puedo res­pon­der a esta pregunta con la siguiente tesis: las inde­pen­den­cias his­pa­no­a­me­ri­ca­nas ocu­rri­das desde la segunda década del siglo XIX fueron un proceso de tránsito de un dominio estatal general y monár­quico hacia unos dominios esta­ta­les par­ti­cu­la­res y repu­bli­ca­nos. La sobe­ra­nía, es decir, el imperio sobre los hombres his­pa­no­a­me­ri­ca­nos, pasó de una familia a unos cuerpos cole­gia­dos que de algún modo creían ser los repre­sen­tan­tes de unos pueblos ima­gi­na­dos, los cuales asu­mie­ron la res­pon­sa­bi­li­dad de cons­truir esas inven­cio­nes que llamamos naciones de ciu­da­da­nos. Como muchos his­pa­no­a­me­ri­ca­nos pre­fe­rían en el momento de la tran­si­ción man­te­nerse fieles al imperio de sus antiguos reyes, se produjo una guerra civil con quienes habían mutado ide­o­ló­gi­ca­mente y pre­fe­rían un régimen repu­bli­cano para el Estado. La inten­si­dad de este con­flicto llegó en Vene­zuela y en el Nuevo Reino de Granada al extremo de una decla­ra­ción de guerra a muerte entre los bandos, una táctica militar que expli­ca­ría la pre­co­ci­dad de la tran­si­ción en esas pro­vin­cias de la Monar­quía, así como los altos costes humanos y mate­ria­les del proceso político. Aunque en sus comien­zos ese proceso de tran­si­ción política apenas con­tem­plaba el rechazo de un rey usur­pa­dor y una demanda de auto­no­mía admi­nis­tra­tiva para las pro­vin­cias y reinos, la recla­ma­ción de los abogados y ecle­siás­ti­cos ame­ri­ca­nos por los altos puestos esta­ta­les y algunas liber­ta­des para el comercio atlán­tico, la imprenta y la ini­cia­tiva par­ti­cu­lar, los con­flic­tos sociales y pro­vin­cia­les, que la crisis monár­quica de 1808 permitió expre­sarse en con­cep­tos y metá­fo­ras de la nueva retórica liberal, fueron llevando el proceso, sin cálculo previo de nadie, hacia las decla­ra­cio­nes de inde­pen­den­cia «absoluta» respecto del Estado monár­quico exis­tente. Una vez que los ejérci-

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ARMANDO MARTÍNEZ GARNICA

sos de los arti­cu­la­dos de las decla­ra­cio­nes fran­ce­sas de 1793 y 1795. En Vene­zuela, también la expe­rien­cia cons­ti­tu­cio­nal fue impor­tante, pero lo que cabe destacar es que las tareas repu­bli­ca­nas de Estado fueron efec­ti­va­mente llevadas a la práctica política y a la reforma social entre 1811 y 1815, una expe­rien­cia que ilu­mi­na­ría a los cons­ti­tu­yen­tes colom­bia­nos en 1821. Si bien María Teresa Ripoll (2006) advirtió que estas revo­lu­cio­nes polí­ti­cas se habían rea­li­zado sin reno­va­ción social, dada la aco­mo­da­ción de los abogados, clérigos y mili­ta­res a las muta­cio­nes polí­ti­cas y a las nuevas ins­ti­tu­cio­nes, la inves­ti­ga­ción podría ofrecer sor­pre­sas respecto de la emer­gen­cia de «los de abajo» en el nuevo orden repu­bli­cano. Las guías de foras­te­ros, orde­na­das por los virreyes, todavía no han sido estu­dia­das en pro­fun­di­dad para dibujar con pre­ci­sión la com­ple­ji­dad de las ins­ti­tu­cio­nes del régimen antiguo y su tran­si­ción a las ins­ti­tu­cio­nes repu­bli­ca­nas.

6. Cues­tio­nes que desee formular y no hayan quedado regis­tra­das ante­rior­mente.

La con­me­mo­ra­ción del bicen­te­na­rio de las inde­pen­den­cias ibe­ro­a­me­ri­ca­nas ya trajo un enri­que­ci­miento de la repre­sen­ta­ción his­tó­rica al con­cen­trar buena parte de la atención de los his­to­ria­do­res pro­fe­sio­na­les de todos los países. Nuevas fuentes fueron exa­mi­na­das y una nueva pers­pec­tiva de la cons­truc­ción de las nuevas naciones surgió en los medios uni­ver­si­ta­rios. Los lazos de la comu­ni­dad inter­na­cio­nal de los his­to­ria­do­res se for­ta­le­cie­ron, así como los pro­gra­mas de espe­cia­li­za­ción y de inves­ti­ga­ción, por no decir los edi­to­ria­les. Asis­ti­mos entonces a una década feliz para el trabajo de la ciencia his­tó­rica, de fra­ter­ni­dad ibe­ro­a­me­ri­cana, y de incor­po­ra­ción de una nueva gene­ra­ción de his­to­ria­do­res a las viejas filas. Y todo ello ocurrió antes de las cele­bra­cio­nes guber­na­men­ta­les y polí­ti­cas del 2010. Creo que tenemos razones sufi­cien­tes para sen­tir­nos satis­fe­chos.

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Ex libris de Armando Martínez Garnica: las tres plumas del Príncipe de Gales sobre una corona, con el lema «Ich Dien» y su nombre manuscrito.

De la colección personal de Armando Martínez Garnica.